Tristes noticias para el sector de la cirugía plástica tras el fallecimiento del Dr. Ivo Pitanguy, cirujano pionero y de fama mundial.

Ivo Pitanguy comenzó su carrera en la unidad especializada en quemaduras de East Grinstead, dirigida por Sir Harold Gillies. Gillies fue pionero en los injertos de piel en soldados durante la Primera Guerra Mundial. Bajo su tutela, Pitanguy aprendió las técnicas de la cirugía plástica reconstructiva. Más adelante en su carrera, aplicó esos conocimientos a los procedimientos estéticos.

Tras abrir su propia clínica en 1963, Pitanguy pronto se hizo famoso por su destreza, y solía operar a personas ricas y famosas. Una de sus intervenciones más emblemáticas, conocida como el «lifting de glúteos brasileño», contribuyó a dar a conocer a Brasil en este competitivo sector.

Pitanguy era un firme defensor de que la cirugía plástica curaba los trastornos psicológicos y debía tratarse con la misma seriedad que las operaciones correctivas. Su clínica contaba con un centro terapéutico donde sus pacientes podían abordar los problemas psicológicos que, en su opinión, alimentaban su deseo de someterse a una cirugía plástica.

Gracias a su selecta clientela, Pitanguy amasó una fortuna. Sin embargo, no reservó sus habilidades solo para quienes podían pagarlas. También ayudó a muchas personas sin recursos. Pitanguy tenía una consulta semanal en la que atendía a víctimas de quemaduras y a personas con deformidades de forma totalmente gratuita.

Además, gracias a su pasión por la cirugía plástica y a su trayectoria personal, formó a numerosos médicos y creía firmemente en la importancia de la docencia y la investigación.

Aunque ya había superado los 80 años, seguía atendiendo a nuevos pacientes y participaba en algunas partes de las operaciones.

La triste noticia llega apenas un día después de que llevara la antorcha olímpica en la ceremonia de inauguración de este año. La portavoz Patricia Sallum ha informado de que sufrió un infarto en su domicilio de Río de Janeiro, donde falleció a los 90 años.

Su pérdida supone un gran golpe para el sector, pero su legado y su influencia en la vida de los pacientes harán que siga siendo un cirujano muy apreciado durante muchos años.